Acompañamos a personas con discapacidad intelectual y a sus familias.
Apoyos de convivencia estructurados para que cada persona pueda vivir con dignidad, autonomía y participación en comunidad.
Las Unidades de convivencia de VALE ofrecen espacios de vida diaria que combinan seguridad, apoyo y normalización, con el objetivo de que las personas con discapacidad intelectual puedan desarrollar su proyecto de vida, establecer rutinas propias y participar en la comunidad, respetando sus preferencias, decisiones y ritmos personales.
No son “centros” ni “residencias institucionales”: Son hogares donde la convivencia, el cuidado mutuo y la autonomía cotidiana son el eje del día a día.
La Residencia de Adultos (RA) es un servicio pensado para personas cuya situación socio-familiar hace difícil la permanencia en su domicilio habitual.
Aquí se crea un entorno afectivo y familiar, con apoyos profesionales que facilitan la adquisición de habilidades funcionales y de convivencia, respetando el proyecto de vida de cada persona.
Todo el acompañamiento se basa en los principios de normalización y autodeterminación, promoviendo la mayor autonomía posible sin renunciar a apoyos significativos cuando se necesitan.
Plazas disponibles: 25
Esta residencia (RGA) está diseñada para personas con discapacidad intelectual que requieren apoyos extensos y generalizados en su vida diaria.
Aunque la filosofía es la misma que en la RA, aquí los profesionales ofrecen mayor frecuencia e intensidad de servicios para asegurar el bienestar y la participación activa de cada persona, siempre con respeto por su identidad y preferencias.
Aquí también rigen los principios de normalización y autodeterminación como guía de todas las actuaciones y decisiones.
Plazas disponibles: 18
Las viviendas tuteladas son espacios residenciales que ofrecen una forma de convivencia más flexible y orientada a la autonomía progresiva.
Permiten a las personas desarrollar habilidades para la vida cotidiana en entornos reales, con apoyos ajustados según sus necesidades y objetivos personales.
Estas viviendas funcionan como un paso intermedio entre la vida familiar o comunitaria y una residencia con apoyos más estructurados, fomentando la independencia y la participación social sin perder la red de apoyo profesional.
Las Unidades de convivencia se nutren de una cultura de hogar, donde las rutinas, las relaciones y las decisiones cotidianas son significativas para cada persona. Todos los apoyos se diseñan desde la singularidad de cada proyecto de vida, favoreciendo:
Los apoyos no son sustitutos de la vida, sino facilitadores para vivirla con dignidad y elección propia.
Si quieres conocer más sobre las Unidades de convivencia, los criterios de acceso o cómo se diseñan los apoyos personales, estamos aquí para ayudarte.